julio 26, 2012

Te odio pero te quiero.


“Tu estás tan arriba allí en el cielo, que yo solo sigo sintiendome como una… chiquilla. Te odio pero te quiero, ni siquiera puedo aguantar tu belleza. Odio decir esto pero mis ojos se ciegan. Te odio pero te quiero, mi sol preferido se convierte en señal de curación. Tengo que decirte esto porque mi corazón enloquece. Oh, estás tan arriba allá en el cielo. Cada vez que viajo lejos pienso en ti a mi lado, por todos esos lugares a los que no puedo ir”


¿Por qué una simple canción como está me hace sentir lo que claramente me pasa contigo? “Tu estás tan arriba allí en el cielo…”, ¿cómo me hace sentir eso? Mal. Sos tan inalcanzable, tan distinto a mi, pero tan bello y tan perfecto en todos los sentidos que sería capas de crear una basílica solo para ti. “… que yo solo sigo sientiendome como una… chiquilla”, claramente. Me siento como una niña pequeña a la cual están mimando con tan solo un gran caramelo, dulce y surtido de todos los colores del mundo, con un sabor excepcional. Eres tan armonioso, tan tranquilo e indómito a la vez, que eso de vez en cuando me sorprende y es ahí cuando más me asemejo a una niña… Que a decir verdad, no estoy tan lejos de serlo. Eres tan grande para mi, como una especie de dios.
”Te quiero pero te odio, ni siquiera puedo aguantar tu belleza”, eso es algo que me agobia, me sucede todo el tiempo. No hay un solo segundo en el cual tus rasgados y profundos iris verdes de matices celestes no se crucen por mi mente, o que tus largas y delgadas piernas no me distraigan cada vez que intento mirar hacia otro horizonte. Tus manos, tus lunares, tus pestañas, tus cejas, los orificios de tu nariz, los hoyuelos que se te forman al reír o sonreír, tu todo tiene ese no sé qué, que no me deja la mente en paz un segundo. Es increíble como de repente mi vida toma un sentido o una razón, y todo por ti. Quizás sea exagerado, pero es gracioso porque es cierto.
Sin esto que me haces sentir, con tu actitud de párvulo y ese temperamento tan tierno y precoz que te hace aun más… insuperable, yo no sería nada. No puedo creer que existas y que la elegancia haya yacido sobre tu infinito ser. Y después estoy yo; tan cruda, fría, soberbia, infame, frívola e inútil. Se que nunca te fijarías en mí y… Ah, cierto, ni siquiera nos hemos conocido.
”Odio decir esto pero mis ojos se ciegan”, por su puesto. Eres magnífico, ¿cómo mis ojos no lo harían? ”Cada vez que viajo lejos pienso en ti a mi lado, por todos esos lugares a los que no puedo ir”, es ridículo, pero cierto. Siempre estás a mi lado. Cuando viajo con mis padres siempre escojo sentarme detrás de la butaca del conductor, así cuando miro el espejo retrovisor puedo imaginar mirándote a través de él sabiendo que estás allí conmigo. No obstante, todo está en mi mente, y es tan triste el saberlo.
Necesito que me dejes en paz por unos segundos, solo unos segundos… ¿Qué dices? ¿Qué es imposible? ¡Oh, te detesto!

No hay comentarios:

Publicar un comentario