enero 18, 2011

The Dreamer

Anoche tuve dos sueños. No uno dentro de otro, sino dos sueños. Al parecer en algún momento de la noche me desperté y no me di cuenta, me volví a dormir y soñé otra cosa. Ya habrán entendido a lo que me refiero.
El primer sueño fue demasiado gracioso para mi:
Bien, ¿conocen a Lisa Marie Presley? Espero que la conozcan, es una grosa y la ex esposa de mi ídolo, en fin. Resulta que mi mamá, mi hermano Román, Lisa y yo, estábamos en una X parada de trenes. Como todo ciudadano que se va a tomar un tren, subimos y nos dirijamos a un especie de barrio. Que el mismo nombrado anteriormente, estaba repleto de gente que desde lejos parecían hormigas locamente desesperada, y muchas tiendas de ropa. Lisa y yo entramos en una obviamente, y mi mamá y mi hermano Román... No se muy bien que era lo que estaban haciendo, pero yo la veía a mi mamá elegir ropa, seguramente para fijarse la tela o quizás para criticar.
Lisa se mete en un tocador, y lo más extraño de todo esto es que adentro habían de esos perros peludos [Maca, si lees esto los perros eran como Frida, solo que marrones], pero en vez de tener el tamaño que deben tener eran como del tamaño de una pelona de tenis. Y Lisa dijo al verlos:-
- Mira, pelusas con patas - sonrió y prosiguió a cambiarse de ropa. La verdad que yo en el sueño me reía mucho con Lisa.
Luego de salir del tocador, Lisa, se mira al espejo. Lucía una blusa sin tirantes con dibujos indios y un pantalón negro como de cuero que le hacían notar su trasero... Pero más allá de eso, se veía muy bien.



                                                                         Transición

Mi segundo sueño fue muy extraño. Yo estaba en una escuela de natación, conmigo estaban mis compañeras Antonella Manciana y Mayra Cortés. A mi me incomoda mucho usar maya, por el hecho de que odio que se noten mis extremidades y algunas que otras partes de mi cuerpo, entonces, ¿qué pasaba? Buscábamos entre las tres, mayas que nos sean cómodas. Fuimos hasta el fondo del pasillo y nos topamos con las chicas que mejores nadaban, entones nos fuimos porque nos miraron con desprecio.
Volvimos adelante y buscamos a nuestro profesor, que a era un actor... ¿Cómo es que se llamaba? Paul Walker, ese era nuestro profesor. En fin. Cuando bajamos a buscar al profesor, el actor Jude Law, con unos anteojos para ver con un saco blanco a cuadrille amarillo, nos dio unos ''cupones'' para que el profesor no nos perdiera de vista y a mi me dio la impresión de que lo conocía, pero al cabo, seguimos buscando al profesor. Al fin lo encontramos, entre el y nosotras tres buscamos mayas que nos entraran y nos fueran cómodas a nuestro gusto.
Como en la escuela de natación no encontramos ninguna, tuvimos que salir a la calle a buscar en alguna tienda. Resulta que encontramos la tienda, vimos miles de mayas, nos las probamos y una vez que nos fueron bien nos fuimos. Cuando salimos de la ''tienda de mayas'', vi que el profesor ya no era ese rubio de ojos celeste, guapo y joven. Sino que era el profesor que tuve en la primaria; alto, viejo, con bigote, pelo color caoba lacio y largo hasta los hombros. Iba hablando con Antonella de las momias de Egipto y sus piramidales. Supuestamente al lado mío estaba Mayra, pero cuando voltee a verla no era Mayra, era Magalí. Sin embargo seguí hablándole y le dije:
- Se supone que es profesor de natación, no de historia - nos echamos a reír, pero Magalí ya no reía. Entonces le pregunte que pasaba, y me contestó:
- Date vuelta, pero no seas obvia - me di la vuelta y no vi nada.
- ¿Y?
- Dale, ¡ahora! - me doy la vuelta y no veo nada tampoco.
- ¿Qué?
- ¡Vicky, tenes a Michael Jackson atrás tuyo! - se me abrieron los ojos como plato, me di vuelta pero no lo veía... Desafortunadamente mi abuela me despertó y no pude seguir soñando.

¡Y el maldito insomnio no se va!






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