septiembre 13, 2010

   Voy a encerrarte en mi corazon, lo apretare y estrujare tanto hasta no sentir tu cálido respirar salir ligeramente por tu nariz, entonces ahí estarás muerta para mi.
  En tu funeral llevare a mi aliados los cuervos, dejare que se despidan de ti, me acercare a tu tumba y te diré: 'Ya estas muerta para mi...' Tu alma no lo comprenderá, pero por lo bajo susurrare: '... te asesine en lo mas profundo de mi corazon. Me suicidare, así estaré muerta para ti' Luego te entregare un rosa roja como la sangre recién fresca de una cicatriz. Me alejare lentamente con mi traje negro, el cielo estará gris, el lugar solitario. Tu cara sera un mármol de desolación, vacía, sin expresión. Tu vestido sera blanco, cubrirá tu inocencia perdida.
  Yo seguiré caminando, con un cuervo de lado. Mis pies me guiaran hacia un bosque negro, de arboles altos y gruesos con sus ramas desnudas, llegare al tope de un abismo. Besare a mi alma, y me arrojare al agujero.

  En el otoño, las hojas de los arboles se mecerán funerarias, porque saben que detrás del manto de viento la muerte se acerca.
  Mi sonrisa se dibujara en el suelo, las hojas crearan un torbellino y tu estarás al lado mio.

Tu estas muerta para mi; yo estoy muerta para ti.



Autora: Maria V. Cardillo



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