mayo 06, 2010

Un pequeño relato mió.

  Deje una rosa marchitarse, por no cuidarla y darle el amor suficiente. No me di cuenta de que yo era tan importante para aquella rosa. Preferí la amistad de La nueva dueña, que el amor de aquella rosa.  Como soy tan orgullosa con la amistad, y La nueva dueña, es una amiga sin comparación, decidí arriesgar esa rosa.  Por yo no brindarle cuidado y amor, se fue con La nueva dueña. Aquella rosa, se enojo conmigo. Reprochándome de todo. Diciendo que era una mala persona, sin corazón, desamorada. Yo, aunque aquella no lo sepa, me sentía terrible. Esos fueron los peores minutos, horas, días y hasta meces.
  Hasta que por arte de magia, esa rosa me vuelve a hablar. Al principio no me sentía segura, pero me puse a pensar que hablar con ella, me haría bien y también a ella. Es así como nos amigamos. Yo creí que el estaba feliz con La nueva dueña, pero no. La rosa aquella, de tan perfectos pétalos, no me podía olvidar. Por eso me siento mal, cruel y desvastada.  Quiero que sepas querida rosita, que vas a ser algo muy importante en mi vida. Que me di cuenta de las consecuencias que te cause. Y me arrepiento de cómo estes ahora. Yo tengo la culpa, pero me alegra que seamos amigos. Me pone muy feliz. Te quiero demasiado como para olvidarte.


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